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Historia

Nemesio Saiz Gutiérrez

La Riva Campoo de Yuso, Santander, año 1916.Hijo de Román oriundo de Arija y Francisca oriunda de Campoo de Yuso, tercero de cuatro hermanos; Manuel, Consuelo, Nemesio y Rafael. El mayor, Manuel, falleció durante la guerra civil española en la batalla del Ebro.

Su niñez fue muy difícil, como la de la mayoría del pueblo, cuidaban del ganado descalzos y para calentarse los pies aprovechaban los orines de las vacas. Ya más mayor, se colocó en la antigua fábrica de cristalería española en Arija, Burgos. Posteriormente se casó con Obdulia Gutiérrez Sierra, oriunda de Quintanilla San Román, Burgos, con la que tendría tres hijos; Pedro, Mesín y Mariano. Trágicamente, Mesín fallecería en un accidente automovilístico en el año 1972, dos años más tarde el propio Nemesio también fallecería.

Al ser abnegadas las fincas más prosperas de lo que se convertiría en el pantano del Ebro y, junto a ellas, las tierras de su familia, Nemesio decidió probar suerte en el mundo empresarial, a lomos de una bicicleta recorría todo el contorno del pantano del Ebro, comprando pieles, lanas y cerdas a los particulares para vendérselos a mayoristas. Durante las fiestas de los pueblos también aprovechaba para montar cachaperas con un carro de caballos.

A finales de los cincuenta compró un isocarro para sustituir a la bicicleta y aumentar así el negocio, dedicándose también a la venta de jabón en pastilla de la marca Montaña”, que se producía en Santander, así como, a la venta de sa1 para matanzas y vinos de Rioja, que se los transportaba desde la procedencia su amigo Federico, conocido como “Marlo”, con su camión Pegaso. Se dedicó también durante los años de abundancia de cangrejo en el pantano del Ebro a la compra y venta de éstos, que enviaba por ferrocarril a Bilbao y Madrid.

Ya más adelante, en el 1967, se compró un camión de 1500kg, que se dedicó a la autoventa de comestibles, acercando los productos principalmente a pueblos que no contaban con una tienda.

Tuvo también la casa del Alto de la Riva, con una cantina en la que se vendían productos de todo tipo. No solo comestibles, era también ferretería, droguería e incluso usaban la cochera como sala de baile, durante mucho tiempo muy concurrida, en la que disfrutaba la juventud de entonces y donde se fraguaron muchos matrimonios de todo el valle.

Importante es no olvidar el servicio social que tuvo esta casa en muchas nevadas, recogiendo y acogiendo a personas y niños que se encontraban atrapados por la nieve en sus coches en ambas subidas de acceso al Alto de la Riva, pudiendo estar alojados incluso más de una semana hasta que se abría la carretera. En algunas de estas ocasiones, toda la familia de Nemesio, llegó a dormir en el pajar para dejar sus habitaciones a las personas acogidas.

Posteriormente, edificó junto a su mujer, el exitoso Gran Salón de Baile El Clavel, lo que es hoy el “Salón del Clavel”. Hay numerosos clientes actuales del restaurante que recuerdan los grandes momentos de alegría que vivieron en esa época en esta casa y que los herederos de Nemesio intentan revivir actualmente.

Tantos años negociando dan para multitud de historias. Una, un tanto trágica, es la ocasión durante la década de los 60 en la que una caravana de etnia gitana llegó con un individuo enfermo y le solicitaron a Nemesio que acercara al convaleciente al médico que, al no estar en La Costana, se desplazaron a Reinosa y durante el trayecto falleció en Orzales. Sus allegados le estuvieron siempre muy agradecidos.

En 1980, forman la sociedad C.C. El Clavel, S.L. en la que se sigue con la autoventa de comestibles, frutas y verduras, así como también piensos, material de construcción y transporte de mercancías y servicio de taxi.

En la actualidad Noelia Saiz Moreno, hija de Pedro Saiz y Alicia Moreno, sigue con la actividad del reparto de comestibles para toda la zona del pantano del Ebro, cuya actividad se realiza semanalmente para facilitar la compra de comestibles y todos aquellos bienes de uso doméstico, de aquellas personas mayores, lugareñas de estos pueblos, que no disponen de vehículos ni medios de transporte que las acerquen a pueblos con este tipo de servicios, como puede ser Reinosa.

Se realiza un reparto semanal haciendo una serie de rutas ya preestablecidas desde hace muchos años, de forma que los lugareños siempre van a estar bien atendidos en sus necesidades más básicas, gracias a dicha venta ambulante.

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